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miércoles, 17 de septiembre de 2008

AVENTURAS EN EL TRABAJO

No os cuento nada diciéndoos que el lugar donde más tiempo seguido pasáis es en vuestro trabajo; por lo tanto, muchas horas al día con vuestros compañeras/os, casi más que con vuestro entorno más cercano. Y como dice el dicho, el roce hace el cariño.
Algunas personas habréis podido encontrar a vuestra media naranja en el trabajo de la forma más natural del mundo y lo llevaréis con normalidad. No obstante, algunas compañías prohíben mantener relaciones de pareja con otros compañeros de trabajo o en caso de que ocurran exigen la máxima discreción. Personalmente, creo que este tipo de normas no tiene ninguna lógica y carece de fundamento; mientras cada trabajador haga bien su trabajo tiene que dar igual quien sea su pareja. Hay que saber separar la faceta profesional de la personal.

Sin embargo, hoy quiero hacer referencia a otro tipo de relaciones: las aventuras entre compañeros de trabajo. Como su nombre indica, una aventura de trabajo es algo esporádico, que surge sin pensarlo, que normalmente, se lleva de forma oculta de cara al exterior. Es parte de la gracia.

En muchas ocasiones, las personas que protagonizáis este tipo de aventuras estáis casadas o con pareja y para vosotros simplemente significa echar “una canita al aire”. No voy a juzgar esto ni positiva ni negativamente, pues cada uno con su vida hace lo que quiere. Seguro que existirán o se creerá tener motivos para hacerlo. Eso sí, llega un momento en el que debéis ser honestos con vosotros mismos y afrontar la verdadera realidad.

Ante todo, la aventura ocurre fuera de la empresa. Muchos se mueven por el “morbo” de “hacerlo” en la oficina. No nos confundamos. El trabajo es una cosa. Cuando acabe vuestra jornada haréis lo que queráis, pero como buenos profesionales, el trabajo tendrá que hacerse de forma adecuada y el comportamiento será respetuoso para con el resto de los compañeros. No debería “perderse” tiempo con la efusividad del comienzo de la relación.

Solamente habría que comentar que todo irá bien mientras ambas partes que protagonizáis la aventura seáis francos la una con la otra para evitar posteriores malentendidos. Mientras las dos partes tengáis claro lo que significa no hay problema. Los problemas llegan cuando cada uno espera una cosa distinta de esa aventura y no os lo habéis comunicado adecuadamente.

Si no queréis ser descubiertos por vuestro entorno laboral debéis ser muy discretos y actuar con normalidad porque el cambiar de hábitos o actitudes hacia ciertas personas puede levantar sospechas; la gente es más observadora de lo que os podéis creer.

El finalizar la relación no significa que debáis hacer la vida imposible a la otra parte en el entorno laboral porque ocupe un puesto inferior al vuestro.
Para que esto funcione ambas partes debéis ir en la misma sintonía porque de esta forma no os vais a hacer daño el uno al otro. Debéis ser honestos el uno con el otro porque no se puede jugar con los sentimientos de otra persona a pesar de que a vosotros mirándolo de forma egoísta os pueda interesar.
Hablando se entiende la gente y tantos los comienzos como los finales de las aventuras si se producen pueden acabar bien solo hace falta querer hacerlo.

lunes, 11 de agosto de 2008

MANTENERSE AL MARGEN

Hace unos días, me refería al complicado perfil de los trabajadores que siempre tienen que tener la razón discutiendo todo para sacar de quicio a los demás compañeros de trabajo y jefes manteniendo un pulso constante.

Hoy, voy a hablar de un perfil de trabajadores del extremo. Todos en algún momento hemos coincidido en algún trabajo con trabajadores que jamás se decantan por ningún asunto de trabajo, ni de un lado ni de otro.

Se mantienen al margen de todo asunto, evitan discutir y jamás dan su opinión particular sobre cualquier asunto profesional. Curiosamente, ellos siempre saben qué opinamos nosotros.

Hay que tener claro, no obstante, que en determinados puestos de trabajo la discreción es muy necesaria por el tipo de información que se maneja. A parte, siempre hay que saber delante de quién podemos dar nuestra opinión y sobre qué asunto hacerlo, porque la prudencia es algo que nos tiene que acompañar en nuestro día a día. Esto tiene toda su lógica.

Sin embargo, no es de recibo solicitar la opinión sobre determinado asunto que nos incumbe a todos y que determinados trabajadores no den su parecer ni tampoco debatan sobre los puntos de vista de los demás.

Desgraciadamente, en los asuntos de trabajo que afectan a una "comunidad", todos los involucrados nos tendremos que mojar dando nuestra opinión; teniendo encima de la mesa los diferentes puntos de vista se logra alcanzar la solución más adecuada, tras valorar todas las posibilidades.

No olvidemos que en esta vida solo se equivocan aquellos trabajadores que se arriesgan tomando decisiones, a pesar de no estar seguros de si será la decisión adecuada. Peor es la opción que, ante la duda, no se decida nada, esperando que las cosas las decidan otros, o por si solas.

Dentro de este tipo de trabajadores, hay un subgrupo, que engloba a aquellos que, sin dar su opinión delante de los demás involucrados, una vez conocida la decisión consensuada por el resto, se dedica a malmeter, usando esa información para fines peligrosos.

Este tipo de profesionales no dan la cara delante de los demás y, cuando menos te lo esperas, van por la espalda, a hacer todo el daño posible.

Soy de la opinión que, si alguien no está de acuerdo con determinada decisión, lo tiene que hacer saber en el momento de buscar la mejor alternativa, planteando su discrepancia a la misma delante del resto de compañeros afectados.

Hay que saber comportarse dentro del grupo, dando la cara cuando no se piensa lo mismo que el resto de los demás. Este tipo de perfil de trabajadores que son muy peligrosos. No se atreven a dar la cara y usan como estrategia mantenerse al margen para conocer el punto de vista de los demás y usarlo, a posteriori, según les convenga.

Son, los que además, intentan llegar lejos dentro de la compañía, manteniendo una actitud diplomática, llevándose bien con todos los compañeros. Así, poseen mucha información que pueden usar en uno u otro sentido, según les pueda interesar. Se llevan bien con todo el mundo o, al menos, lo aparentan. Muchas veces nos dirán lo que queremos oír para demostrar que están a nuestro lado y poder sacarnos información. Este tipo de personas no van a dudar en usar la información que les proporcionemos en su propio interés, a pesar de que puedan perjudicar a alguien.

Por lo tanto, mucho cuidado porque una vez que consigan la información que buscaban, cambiaran de actitud hacia ti si ya no les sirves para sus propios fines.

Sospechosas son, igualmente, aquellas personas que jamás dan su opinión sobre un asunto de trabajo les afecte o no porque prefieren omitirla y manifestar la que más les interese más adelante, conociendo la postura del resto.

En el trabajo hay que saber adaptarse a los acontecimientos, evolucionando con las nuevas circunstancias porque este no se mantiene en ningún momento estático; es más, cada vez es más cambiante. Eso sí, hay que involucrarse, dando nuestra opinión sobre los asuntos de trabajo. Mantenerse al margen es la opción más fácil y a la vez más cobarde.

Es mucho más beneficioso encontrarnos con compañeros de trabajo que nos dicen las cosas a la cara, sean positivas o negativas; al menos, sabemos lo que piensan. Lo raro son estas personas que se llevan bien con todos sus compañeros de trabajo pero que, a la hora de la verdad, no tienen verdadera confianza con unos ni con otros. La confianza es algo que se va dando con el tiempo según vayas viendo correspondencia por la otra parte.

Hay que saber evolucionar, comportándonos con profesionalidad; el discrepar de la opinión de los demás es lógico porque cada uno tenemos una opinión distinta que no es mejor ni peor. Por lo tanto, hay que tener criterio propio y saberlo mantener cuando sea preciso.

A este tipo de personas solo decirles que maduren afrontando sus miedos y sabiendo abrirse a los demás diciendo lo que piensan. Tienen que llegar al lugar que les corresponde por sus propios medios y no usando técnicas poco éticas, abusando de la confianza de los demás.

Por lo tanto, tenemos que analizar minuciosamente estas cosas que comento para saber qué tipo de personas tenemos a nuestro alrededor.