sábado, 5 de enero de 2008

CAPACIDAD DE GESTIONAR EQUIPOS

Habitualmente muchas personas, de la noche a la mañana, ven como sus compañeros de trabajo se convierten en subordinados. Lógicamente son habituales los movimientos dentro de las organizaciones y es muy satisfactorio que los puestos de responsabilidad se vayan cubriendo con nuestros recursos propios a través de un buen sistema de promoción interna, aunque desgaciadamente, no siempre es así.

No hay que olvidar que tenemos que saber detectar aquellas personas con capacidades y potencial para ocupar puestos de responsabilidad. Muchas veces, por desconocimiento, buscamos fuera lo que tenemos dentro.

Sin embargo hay que preparar a estos profesionales que van a pasar a tener personas a su cargo, porque no todo el mundo lleva innato el saber gestionar equipos; lo tenemos que potenciar y aprender.

Las empresas tendrían que tener implantado cursos de gestión de equipos para que los reciban las profesionales que van a tener personas a su cargo antes de ocupar esos puestos, sin embargo, esto prácticamente es inexistente, salvo raras excepciones.

Los nuevos gestores de equipos aprenden a base de palos, luego es normal que adquieran vicios malos. Gestionan equipos como ellos creen que se debe hacer sin haberse planteado si sus técnicas y hábitos son adecuados, porque nadie se ha preocupado por enseñar, reconducir y modificar sus carencias o dificultades en la gestión de recursos.

Ante todo tenemos que cambiar de mentalidad, porque nuestros compañeros han pasado a ser subordinados y por mucho que sigamos siendo los mismos, la situación es diferente y hay que asimilar el cambio.

Digo esto porque nos va a tocar hacer cosas que antes no hacíamos o que nos permitíamos el lujo de criticar sin piedad. Antes de gestionar a nuestro propio equipo, nos tenemos que plantear una pregunta ¿cómo te hubiese gustado que te gestionase a ti tu responsable?

En el fondo todas las personas buscamos lo mismo, simplemente que lo expresamos o solicitamos de forma diferente. Por lo tanto hay que ponerse en el lugar del prójimo.


Para ganarte a tu equipo tienes que dar ejemplo, es decir, no podemos exigir una serie de normas, requisitos, etc., cuando uno es el primero que no las cumple. Hay que predicar con el ejemplo por mucho que nos cueste. Al fin y al cabo, tú eres uno más de ese equipo y no puedes mantenerte al margen para lo que te interese.

Tu equipo tiene unos objetivos que cumplir, tienes que ayudarles a alcanzarlos dándoles herramientas y técnicas adecuadas para ellos. Tendrás, por otro lado, que ayudar a aquellos miembros de tu equipo que les cueste alcanzar sus objetivos, porque no olvidemos que todos ellos tienen capacidades y potencial, simplemente hay que ayudarles a encontrarlos e incentivarlos.

Cada persona es diferente y por lo tanto tenemos que adaptarnos a cada uno de ellos para lograr el equilibrio. Nos tenemos que adaptar a nuestro medio que, en estos momentos, no es otro más que nuestro equipo.

Tenemos que incentivar la comunicación dentro del grupo porque es normal que surjan conflictos profesionales entre los integrantes del grupo. Eso sí, los tenemos que solucionar en el momento, por muy leves que sean, porque si se dejan pasar, tarde o temprano, volverán a salir; no hay que olvidar que lo que no mejora empeora.

A parte de saber comunicarte con tu equipo, tienes que saber escucharles por muy distantes que puedan estar vuestras posturas, tienen que sentir que son importantes para ti.

Hay que saber reconocerles sus logros de forma habitual, felicitandoles por ello, para que perciban que su labor es importante para la organización. En otros momentos nos tocara hacerles ver de forma constructiva pero firme sus errores y ayudarles a buscarle solución.
Si tu equipo fracasa en su misión gran parte de la culpa es tuya por no saber conectar con ellos de forma adecuada para transmitirles lo necesario para alcanzar las metas.

Muchas veces un equipo de fútbol con grandes jugadores fracasa con un entrenador, sin embargo, al cambiar de entrenador esos mismo jugadores triunfan, eso no es fruto de la casualidad sino de formas diferentes de plantearse la gestión de ese equipo.

¿Hay malos gestores o equipos inadecuados?

3 comentarios:

Jose C. dijo...

El 50% del éxito de un profesional es responsabilidad de su superior.

Dar órdenes es relativamente fácil. Sacar lo mejor de tus colaboradores para que estos progresen y se cumplan los objetivos es lo que diferencia a un buen gestor de equipos.

Juan Martínez dijo...

Totalmente de acuerdo contigo.

Anónimo dijo...

Yo estoy sufriendo en estos momentos eso que tú relatas, he pasado de tener compañeros a tener subordinados y me está costando mucho trabajo entender q mi relación con ellos ha cambiado. No puedo comportarme como antes, muchos de ellos tienen más edad y más años de experiencia que yo, pero otra actitud y otras prioridades en la vida que no son su carrera profesional, todo ello me está generando una situación muy estresante.

Obviamente, mi empresa es de las que no tienen organizados cursos de gestión de equipos.

Me podeis aconsejar algun libro o algo que leer para intentar llevarlo mejor y aprender mas rapido? muchas gracias!!!