domingo, 3 de febrero de 2008

El futuro del sistema de pensiones ¿Capitalización o reparto ?

El debate sobre el devenir del sistema publico de pensiones es desde hace casi veinte años el debate por excelencia sobre el Estado de Bienestar en España, objeto a la vez de consenso y conflicto entre las fuerzas políticas y sociales. Ello se debe a tres razones fundamentales: Primero, porque este debate condensa casi toda la problemática política respecto del futuro del sistema de protección social en España; segundo, porque es objeto permanente y piedra angular de las negociaciones entre el gobierno, los sindicatos y las organizaciones patronales; finalmente, es uno de los vectores mas importantes de estructuración de la opinión publica española que, sin embargo, hoy por hoy apoya ampliamente la existencia de un sistema de pensiones de reparto.

Tres son también básicamente, las alternativas cruciales que se plantean ante la problemática futura del sistema de pensiones:

a) Mantenimiento reformado del sistema de reparto. Es la opción defendida por lossindicatos y los partidos de la izquierda, coyunturalmente el Gobierno; consiste en perfeccionar el sistema de reparto reforzando su naturaleza contributiva, su eficiencia económica y solidaridad interna. Esta opción asume la existencia de sistemas privados de pensiones de tipo “complementario”.

b) Privatización del sistema de pensiones. Defendida desde finales de los años ochenta por el empresariado como política inmediata, hoy es una alternativa estratégica a largo plazo una vez se hayan cumplido determinados requisitos de transición. Aunque no sea una opción operativa políticamente, sin embargo, es una opción ideológica permanentemente activa. Los defensores de los planes privados intentan convencernos de las ventajas que conlleva el sistema de capitalización, frente al sistema público, puesto que la situación se hará "insostenible". Debido fundamentalmente al envejecimiento poblacional, es necesario potenciar los sistemas (privados) de capitalización que sustituyan o complementen sus futuras pensiones. Su defensa se basa además de ser a cambios demográficos, porque la existencia de un sistema de seguridad social de reparto incide negativamente en el ahorro nacional, por dos motivos: Primero porque la gente tiene menos incentivos a ahorrar si saben que el estado pagará sus pensiones en el futuro y segundo porque la gente tiene incentivos a retirarse del mercado laboral antes de tiempo si sabe que cobrará una pensión futura, y tiene cubierto el ingreso durante el período de retiro y el de cobro de jubilación. Por el contrario, en un sistema de capitalización el ahorro neto sería superior, dando lugar a una mayor acumulación de capital. Además, en un sistema de reparto, las pensiones no pueden crecer más de lo que lo hace el PIB, mientras que en el de capitalización la rentabilidad vendría dada por la productividad marginal del capital. Si ésta es mayor que la tasa de crecimiento de la población, no sólo el ahorro es más rentable sino que un aumento del ahorro, además, va a redundar en un mayor bienestar.

c) Sistema mixto de pensiones. Goza de un amplio apoyo entre el empresariado. Se trata de aplicar a corto-medio plazo un sistema de “tres patas”: un sistema asistencial básico estatal; un segundo sistema individual o colectivo de ahorro o planes privados; un tercer sistema, el más importante, de tipo profesional, que en el largo plazo será de capitalización, y transitoriamente de reparto y capitalización.

La pugna política estará entre las opciones A y C. La primera, el sistema de reparto,
cuanta con el apoyo de la mayoría de la opinión publica, los partidos de la izquierda y la propia inercia institucional. La segunda opción, sistema mixto de capitalización futura completa, cuenta con el apoyo de las clases profesionales, el empresariado en general, los partidos de la derecha y nacionalistas catalanes y, claro está, el viento a favor de las reformas que en esa dirección se están haciendo en distintos países de la UE. Ahora bien, como capitalización y reparto ofrecen en la práctica múltiples combinaciones institucionales, cabe pensar que en la actual situación política española la opción A se mantendrá, al menos, hasta el año 2010-15, si no se producen crisis económicas e institucionales de amplitud. A partir de ese momento, coincidiendo nuevamente con presiones demográficas, la opción C se abrirá paso de manera firme. Ahora bien, existen factores latentes en el Pacto de Toledo y en su desarrollo que pueden forzar el cambio hacia el sistema mixto, y que tienen que ver con la política de déficit cero del Gobierno, o descompromiso con el gasto social. Decisiones que pueden minar el sistema de pensiones y orientar las actitudes de los ciudadanos hacia opciones de privatización.

1 comentario:

cmarti dijo...

Recomiendo sobre este tema el siguiente estudio (pdf)
http://www.iese.edu/research/pdfs/DI-0522.pdf
Un saludo y enhorabuena por el blog (que acabo de descubrir y al que ya me he suscrito)
Carlos M.